¿Información o manipulación?
Y sobre todo, dudas sobre la democracia real de una sociedad en la que la transparencia es lo anormal y, lo normal, que los políticos acudan sin rechistar a la llamada de los poderosos. ¿De verdad debemos confiar ciegamente en las buenas intenciones de estos privilegiados millonarios? ¿Realmente van a informar honestamente o tratarán de manipular a los representantes de la ciudadanía que van a decidir sobre el futuro de su proyecto y la posibilidad de sus cuantiosos beneficios económicos?








